Daybreakers (2009)

“Daybreakers” 2009

Dir:Michael Spierig, Peter Spierig

Int: Ethan Hawke, Willem Dafoe, Isabel Lucas, Sam Neill, Claudia Karvan

Seguramente el gran fallo que impide que Daybreakers sea una película de altura, es el batiburrillo de géneros que abandera sin llegar a destacar en ninguno de ellos y cagándola directamente en varios.
Uno de ellos es el terror, y Daybreakers no da miedo en ningún momento. Y esto no sería tan malo, si no fuese porque sí intenta darlo. También trata infructuosamente, a partir sobre todo de la segunda mitad del metraje, de funcionar como película de acción. Una acción muy en la línea de Blade 2 o Matrix. Pero no deja de producir cierto sonrojo ver al ya veterano William Dafoe dando saltos por ahí con su ballesta. Y como tercer y último género tendríamos la crítica distópica, que es donde más aciertos consigue la historia y donde debería haberse afianzado la película.


En un futuro cercano, un virus portado por murciélagos se ha contagiado entre la población, convirtiendo a gran parte de esta en vampiros. La mayor parte de los humanos han abrazado esta nueva condición gustosos, pero queda un grupo de humanos cada vez más reducido, que sirven como alimento en granjas de extracción de sangre, o que viven ocultos evitando ser atrapados. La historia bebe bastante del “Soy Leyenda” de Matheson, pero aquí los vampiros no se comportan como bestias, sino que mantienen los usos sociales propios de los humanos.

La metáfora sobre nuestra sociedad actual es evidente: Una parte privilegiada del mundo vive exprimiendo y agotando los recursos de una parte más desfavorecida, hasta un punto de inviabilidad sin retorno. En el mundo de Daybreakers ya no queda sangre humana para tanto vampiro. Edward Dalton (interpretado por Ethan Hawke) es un científico vampiro que trata de encontrar (sin éxito) un sustituto sintético a la sangre humana. Dalton no se encuentra cómodo con el trato (o mejor maltrato) que reciben los humanos, y en contraposición a él, tenemos al jerifalte de los laboratorios en que trabaja, interpretado por Sam Neill. Este no ve en los humanos más que a ganado, a pesar de que él mismo fue uno hace pocos años y de que su propia hija lo sigue siendo.
Toda esta primera parte en la que se presenta el setting es realmente prometedora, con algunos planos bellísimos, como en el que se va por un instante la luz en una estación de metro, y vemos brillar en la oscuridad las decenas de ojos de los vampiros que esperan en el andén. La cosa se tuerce a partir de que un grupo de “la resistencia” formado por humanos y un vampiro (Dafoe), que accidentalmente encontró una cura y se volvió humano, se cruza en el camino de Dalton y le convencen para que replique la cura del vampirismo. De aquí en adelante mucho disparo y mucha persecución. Dalton no solo descubrirá cómo revertir a los vampiros en humanos, sino que la sangre de estos tiene también la capacidad curar el vampirismo.

A pesar de estos fallos de tono y ritmo, la peli es entretenida. Tiene a unos cuantos primeras espadas de la interpretación, aunque a Dafoe no se le ve del todo cómodo en su papel. Un interesante diseño de producción, con cosas muy chulas como las granjas de extracción de sangre, que recuerdan un poco a las cámaras en las que almacenaban humanos en Matrix, y a las también granjas de sangre de Thirst (1979), otra gran película de vampiros australiana de la que hablaré pronto. Y por último, una dirección correcta a cargo de los hermanos Spierig, que hace poco han firmado la enrevesada Predestination, también con Hawke en el papel principal.

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