Valerie y su semana de las maravillas (1970)

“Valerie a týden divu” 1970

Dir: Jaromil Jires.

Int:Jaroslava Schallerová, Helena Anýzová, Petr Kopriva, Jirí Prymek, Jan Klusá

Las películas que uno ve de niño y que no llega a entender del todo, son posiblemente las que más le marcan. A mí me pasó con una que me proyectaron en el parvulario: Los 5000 dedos del Doctor T, cuyo ambiente onírico e imágenes de niños con un guante en la cabeza me persiguen hasta el día de hoy. Lejos de ser una película de terror, Los 5000 dedos es un pastiche de El mago de Oz. Algo parecido me pasó con otra película que vi poco después, la inescrutable El quimérico inquilino, de Polanski, que ha conseguido que el travestismo sea una de las prácticas más terroríficas que se me pueden ocurrir (lo que me ha excluido de toda fiesta de disfraces de la España profunda). Esto lo cuento porque sin ser una peli de terror, si hubiese visto Valerie y su semana de las maravillas de crío, ahora estaría aullando en una celda acolchada.


No podría spoilearos el argumento de Valerie aunque quisiese. Básicamente trata del paso de niña a mujer de la protagonista, en la que se mezclan imágenes fantásticas, oníricas, poéticas y terroríficas. Si equiparásemos la estructura narrativa de una película convencional con una novela, a Valerie deberíamos asignarle el estatus de poema. Un ejercicio lírico pasado de vueltas y cargado de simbología que sería imposible de ver en el cine actual.


Valerie tiene una gran carga sexual (más sugerida que explícita), y unas imágenes terriblemente sacrílegas e inconcebibles desde el prisma occidental. Imagino que tiene que ver con que el film esté enmarcado dentro de la órbita soviética, poco simpatizante del cristianismo y sus practicantes. Monjas entregadas a la lujuria, monstruosos sacerdotes sin rostro, curas violadores, iconografía religiosa mezclada con animales disecados…


El vampiro que da sentido a la inclusión de la película en 101 vampiros, es una criatura ataviada con una capa negra que responde al nombre de El Hurón. Parece que este vampiro es también el padre de Valirie y de su prentendiente Orlik, lo que obviamente convierte a ambos en hermanos. El Hurón sedujo a la abuela de Valerie, quien la vende a la criatura junto a su casa a cambio de recuperar la juventud. A partir de ese momento, el cadáver envejecido de la abuela descansará en un ataúd, mientras que su alter ego vampírico se hace pasar por tía de Valerie desangrando a los lujuriosos lugareños.
Valerie y su semana de las maravillas no es una película para ver comiendo pizza y palomitas, y posiblemente desilusionará a quien se acerque a ella buscando una experiencia de terror puro. Valerie es un bello cuento surrealista que debe su encanto a la expresionista dirección de Jaromil Jireš, a su dulce protagonista de 13 años, Jaroslava Schallerová, y a la evocadora banda sonora de Luboš Fišer.

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